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La circularidad de los productos en la estrategia de sostenibilidad

11 de junio de 2026
Por CSE
La circularidad de los productos en la estrategia de sostenibilidad

La circularidad de los productos: el eslabón perdido en la estrategia de sostenibilidad

La circularidad de los productos se está convirtiendo en uno de los aspectos más importantes de la estrategia de sostenibilidad. Sin embargo, muchas empresas siguen considerándola una cuestión técnica, un objetivo de reciclaje o un proyecto de gestión de residuos.

Esa visión es demasiado limitada.

La circularidad de los productos empieza mucho antes. Comienza con el diseño. Se pregunta cómo se fabrica un producto, cuánto tiempo dura, con qué facilidad se puede reparar y si sus materiales pueden volver a utilizarse una vez finalizado su primer ciclo de vida.

Esto es importante porque las empresas ya no pueden basarse en un modelo lineal de «extraer, fabricar, utilizar y desechar». Ese modelo genera residuos, expone a las empresas a riesgos relacionados con los recursos y debilita los resultados en materia de ESG.

Una estrategia de producto circular ofrece una mejor solución. Ayuda a las empresas a mantener el valor de uso durante más tiempo, al tiempo que reduce la dependencia de las materias primas vírgenes.

 

Por qué la circularidad de los productos es tan importante hoy en día

Durante años, muchas empresas centraron sus esfuerzos en materia de sostenibilidad en la reducción de las emisiones de carbono, la presentación de informes y el cumplimiento normativo. Estos aspectos siguen siendo esenciales. Sin embargo, no abarcan el panorama completo.

Los productos determinan el uso de materiales. Influyen en las emisiones, los residuos, el comportamiento de los clientes, las cadenas de suministro y la confianza en la marca. Si una empresa desea mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad, debe analizar detenidamente los productos que vende o utiliza.

El Informe sobre la brecha de circularidad 2025 muestra que la economía mundial sigue siendo muy lineal. La tasa de circularidad mundial ha descendido hasta el 6,91 %, a pesar de que el uso de materiales secundarios ha aumentado en términos absolutos. La razón es sencilla: el uso de materiales vírgenes sigue creciendo a un ritmo más rápido.

Por eso es importante la circularidad de los productos. El reciclaje tras su uso no es suficiente. Las empresas deben diseñar productos que requieran menos materias primas vírgenes, duren más tiempo y mantengan un mayor valor a lo largo de todo su ciclo de vida.

En otras palabras, la estrategia de sostenibilidad debe pasar de gestionar los residuos a prevenirlos.

 

El diseño circular es lo primero

Los productos circulares no surgen por casualidad. Se diseñan expresamente para ello.

Un producto diseñado con criterios de economía circular tiene en cuenta desde el principio la durabilidad, la facilidad de reparación, la modularidad, la reutilización, el reacondicionamiento y la reciclabilidad. Esto exige que los equipos piensen más allá del momento de la venta.

¿Se puede reparar el producto fácilmente? ¿Se pueden sustituir las piezas sin tener que desechar todo el producto? ¿Pueden los clientes devolverlo? ¿Se puede reacondicionar y revender? ¿Se pueden separar y recuperar los materiales de forma segura?

Estas preguntas deben servir de guía para las decisiones de diseño.

Por ejemplo, un dispositivo electrónico con componentes pegados puede tener un aspecto elegante, pero puede resultar difícil de reparar. Una prenda confeccionada con materiales mezclados puede ser difícil de reciclar. Un producto de construcción que no se pueda desmontar puede acabar convirtiéndose en residuo al final de su vida útil.

Por otro lado, el diseño circular abre nuevas posibilidades. Ofrece a las empresas un mayor control sobre los materiales, las piezas y las relaciones con los clientes. Además, facilita el cumplimiento normativo a medida que se amplían las regulaciones en materia de diseño ecológico, derecho a la reparación y responsabilidad del fabricante.

 

La reutilización mantiene el valor en el sistema

La reutilización es una de las estrategias circulares más eficaces, ya que permite que los productos sigan utilizándose con un procesamiento adicional mínimo.

Un producto reutilizado suele conservar más valor que un material reciclado. Esto es importante porque el reciclaje suele descomponer los productos en insumos de menor valor. La reutilización preserva el valor original del diseño, la fabricación, el transporte y los materiales.

Las empresas pueden fomentar la reutilización mediante programas de recogida, plataformas de reventa, modelos de alquiler y enfoques de «producto como servicio». Estos modelos pueden convertir la economía circular en una oportunidad de negocio.

Por ejemplo, los muebles, los aparatos electrónicos, los envases, los textiles y los equipos industriales suelen tener múltiples ciclos de uso si las empresas diseñan los sistemas adecuados en torno a ellos.

La reutilización también refuerza la fidelización de los clientes. Cuando una empresa ayuda a los clientes a devolver, mantener o reutilizar productos, se crea una relación más duradera. Esa relación puede fomentar la fidelidad y generar nuevos ingresos.

 

La reparación es una cuestión estratégica en materia de ESG

La reparación ocupa un lugar central en la circularidad de los productos.

Cuando los productos son fáciles de reparar, duran más. Los clientes ahorran dinero. Las empresas reducen los residuos. Los materiales siguen utilizándose. Mejora el desempeño en materia de ESG.

Sin embargo, la reparación depende del diseño y de la accesibilidad. Los productos deben contar con piezas de recambio, instrucciones claras, componentes de repuesto disponibles y redes de servicio técnico. Sin todo ello, la reparación sigue siendo difícil o costosa.

Por eso ha cobrado impulso el movimiento a favor del derecho a reparar. Esto refleja un cambio más amplio en las expectativas. Los consumidores, los organismos reguladores y los profesionales de la sostenibilidad se preguntan cada vez más si los productos están fabricados para durar o para ser sustituidos.

Para las empresas, la reparación no debería percibirse como una amenaza. Puede convertirse en una ventaja competitiva.

Las marcas que apuestan por la reparación pueden demostrar responsabilidad, transparencia y una visión a largo plazo. Además, pueden reducir los riesgos para su reputación asociados a la obsolescencia programada o a un diseño poco eficiente.

 

La rehabilitación genera nuevo valor

El reacondicionamiento lleva la circularidad de los productos un paso más allá.

En lugar de desechar un producto usado, las empresas pueden revisarlo, repararlo, actualizarlo y volver a ponerlo en el mercado. De este modo, se genera nuevo valor a partir de productos y materiales ya existentes.

El reacondicionamiento resulta especialmente eficaz en sectores como la electrónica, el material de oficina, el mobiliario, la maquinaria y determinados elementos del entorno construido. Además, puede contribuir a la asequibilidad al ofrecer a los clientes productos más económicos con una vida útil prolongada.

Para las empresas, el reacondicionamiento puede abrir mercados secundarios. Puede reducir la dependencia de los materiales nuevos. Además, puede ayudar a las empresas a gestionar de forma más estratégica las devoluciones de productos, las garantías y los flujos de fin de vida útil.

No obstante, el reacondicionamiento requiere una planificación. Las empresas necesitan una logística inversa, controles de calidad, normas claras y la confianza de los clientes. También necesitan datos sobre el estado de los productos, las piezas y la composición de los materiales.

Las herramientas digitales pueden ser de ayuda. Los sistemas de trazabilidad, los pasaportes de producto y los datos sobre el ciclo de vida pueden facilitar el reacondicionamiento y hacerlo más fiable.

 

La circularidad de los productos refuerza la estrategia ESG

La circularidad de los productos está directamente relacionada con los criterios ESG.

Desde el punto de vista medioambiental, puede reducir los residuos, la extracción de recursos y las emisiones a lo largo del ciclo de vida. Desde el punto de vista social, puede favorecer el acceso, la asequibilidad, los puestos de trabajo en el sector de la reparación y una gestión más segura de los residuos. Desde el punto de vista de la gobernanza, requiere mejores datos, una rendición de cuentas más clara y una colaboración más estrecha con los proveedores.

Esto hace que la circularidad sea de gran relevancia para la información y la estrategia en materia de ESG. Ayuda a las empresas a pasar de compromisos generales a medidas cuantificables.

Sin embargo, las empresas deben evitar las afirmaciones vagas. No basta con decir que un producto es circular. Deben explicar qué lo hace circular. ¿Es reparable? ¿Reutilizable? ¿Está fabricado con materiales reciclados? ¿Está diseñado para su desmontaje? ¿Cuenta con un sistema de recogida?

Es importante contar con indicadores claros. Las empresas deben hacer un seguimiento de los insumos circulares, la prolongación de la vida útil de los productos, las tasas de reparación, las tasas de devolución, los volúmenes de reacondicionamiento y los materiales recuperados.

Así es como la economía circular gana credibilidad.

 

El eslabón perdido

Muchas estrategias de sostenibilidad siguen centrándose en las operaciones, la presentación de informes y las emisiones. Estas áreas son importantes. Sin embargo, sin la circularidad de los productos, la estrategia sigue estando incompleta.

Los productos se sitúan en el punto de encuentro entre el diseño, los materiales, los clientes, los proveedores y los sistemas de gestión de residuos. Estos determinan tanto el impacto medioambiental como el valor empresarial.

Por eso la circularidad de los productos es el eslabón perdido. Convierte la sostenibilidad de un mero ejercicio de presentación de informes en un reto de rediseño. Ayuda a las empresas a preguntarse cómo el valor puede durar más tiempo, circular mejor y generar menos residuos.

El futuro de la sostenibilidad dependerá de los profesionales que comprendan este cambio. Tendrán que vincular el diseño de productos con los objetivos ESG, los modelos de negocio circulares, las tendencias normativas y una comunicación creíble.

Economía circular en acción

«Por qué la sostenibilidad y la circularidad de los productos son importantes ahora» contribuirá a que estas ideas se debatan desde un punto de vista práctico. El proyecto analizará cómo funciona la circularidad en entornos empresariales reales y por qué los profesionales necesitan hoy en día unas competencias más sólidas en materia de economía circular.

La circularidad de los productos no es un tema secundario. Se está convirtiendo en un elemento fundamental de la estrategia de sostenibilidad, la competitividad y la resiliencia a largo plazo.

 

 

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