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Normativa de sostenibilidad Consultores Necesidad en 2026

26 de mayo de 2026
Por CSE

Introducción a la normativa sobre sostenibilidad

La consultoría de sostenibilidad en 2026 exige algo más que pasión por el impacto medioambiental y social. Los clientes necesitan ahora una orientación clara sobre normativas, obligaciones de información, datos climáticos, riesgos de la cadena de suministro y expectativas de los inversores. En consecuencia, todo consultor que quiera convertirse en consultor de sostenibilidad debe conocer las principales normativas sobre sostenibilidad que condicionan las decisiones empresariales.

El panorama normativo sigue cambiando. En la UE, las empresas sujetas a la Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa deben informar con arreglo a las Normas Europeas para la Elaboración de Informes de Sostenibilidad. Las primeras empresas aplicarán estas normas en el ejercicio 2024, y los informes se publicarán en 2025. La Comisión Europea también ha avanzado con medidas de simplificación, incluidos cambios relacionados con la Directiva sobre informes de sostenibilidad empresarial y los requisitos de diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial.

Al mismo tiempo, los mercados mundiales siguen alineándose en torno a la divulgación de información sobre el clima y la sostenibilidad. La Fundación NIIF sigue publicando perfiles jurisdiccionales que muestran cómo utilizan o adoptan las Normas NIIF los distintos países. Esto es importante porque los consultores a menudo prestan apoyo a empresas con operaciones, inversores o proveedores en varios mercados.

Por lo tanto, los asesores necesitan una visión práctica. No necesitan memorizar todos los artículos jurídicos. Sin embargo, deben saber qué deben informar los clientes, cuándo deben actuar y cómo preparar datos creíbles.

Ventajas de conocer la normativa sobre sostenibilidad

Un sólido conocimiento de la normativa ayuda a los asesores a destacar en un mercado saturado. También les ayuda a ir más allá del asesoramiento ESG genérico.

Las principales ventajas son:

Mejor diagnóstico del cliente: Los asesores pueden identificar qué normas se aplican a cada empresa por tamaño, sector, ubicación, ingresos y exposición a la cadena de valor.

Mayor apoyo a la elaboración de informes: Las empresas necesitan ayuda con la recopilación de datos, la doble materialidad, la divulgación de información climática, la alineación con la taxonomía de la UE y la elaboración de informes de impacto.

Mayor valor estratégico: La normativa influye ahora en las finanzas, las adquisiciones, la gestión de riesgos y las operaciones. Por tanto, los consultores pueden conectar el cumplimiento con el valor empresarial.

Mayor credibilidad: Los clientes confían en los consultores que entienden el CSRD, las ESRS, las IFRS S1 y S2, las normas GRI, la taxonomía de la UE y las expectativas en materia de información climática.

Más oportunidades de consultoría: Muchas empresas se sienten abrumadas. Necesitan formación, análisis de carencias, desarrollo de hojas de ruta, talleres internos, compromiso de los proveedores y apoyo en la elaboración de informes.

En resumen, las normativas de sostenibilidad crean un fuerte mercado para los consultores capaces de traducir requisitos complejos en medidas prácticas.

Pasos prácticos y buenas prácticas

Un futuro consultor de sostenibilidad debería empezar por los principales pilares normativos.

En primer lugar, comprender el CSRD y ESRS. Estas normas guían muchas memorias de sostenibilidad europeas. Se centran en los impactos, riesgos y oportunidades relacionados con temas medioambientales, sociales y de gobernanza. También exigen que las empresas utilicen un enfoque estructurado para la elaboración de informes. La Comisión Europea explica que la elaboración de memorias de sostenibilidad ayuda a los inversores, los consumidores, la sociedad civil y otras partes interesadas a evaluar los resultados de las empresas en materia de sostenibilidad.

En segundo lugar, aprender doble materialidad. Este concepto pide a las empresas que miren en dos direcciones. Deben evaluar cómo afectan las cuestiones de sostenibilidad a la empresa desde el punto de vista financiero. También deben evaluar cómo afecta la empresa a las personas y al medio ambiente. Los consultores deben saber diseñar talleres, implicar a las partes interesadas, revisar las pruebas y aplicar métodos de puntuación.

En tercer lugar, comprender la Taxonomía de la UE. La Taxonomía establece las condiciones para que las actividades económicas puedan considerarse sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Abarca seis objetivos medioambientales, entre ellos la mitigación del cambio climático, la adaptación al clima, la economía circular, la prevención de la contaminación, la protección del agua y la biodiversidad.

Cuarto, rastrea Normas ISSB. La NIIF S1 se centra en la información financiera general relacionada con la sostenibilidad. La NIIF S2 se centra en la información relacionada con el clima. Muchas jurisdicciones utilizan estas normas como base para las normas nacionales de información o las orientaciones del mercado.

Quinto, saber Normas GRI. GRI apoya la elaboración de informes de impacto para organizaciones de diferentes tamaños y sectores. Ayuda a las empresas a informar sobre su impacto en la economía, el medio ambiente y las personas de forma comparable.

Por último, los consultores deben seguir de cerca la evolución de la divulgación de información sobre el clima en los principales mercados. En California, la ley SB253 exige a las grandes empresas que operan en el estado, con más de $1.000 millones de ingresos anuales, que revelen las emisiones de gases de efecto invernadero de alcance 1, 2 y 3.

Errores comunes que hay que evitar

Muchos nuevos consultores se centran únicamente en las plantillas de informes. Esto crea riesgos. La normativa exige algo más que una información pulida. Exigen datos fiables, gobernanza, controles internos y una clara rendición de cuentas.

Otro error común consiste en tratar a todos los clientes por igual. Un fabricante que cotiza en bolsa, una empresa privada de servicios y un proveedor global se enfrentan a obligaciones diferentes. Por tanto, los consultores deben adaptar cada hoja de ruta.

Además, los consultores deben evitar utilizar un lenguaje de sostenibilidad sin pruebas. Los clientes necesitan datos, documentación y métodos defendibles. Los reguladores, inversores y proveedores de garantías esperan pruebas.

Aplicaciones reales para asesores

Un consultor puede apoyar a un proveedor de tamaño medio que recibe solicitudes de datos ESG de clientes más grandes. Aunque el proveedor no entre directamente en el ámbito de la DSGP, la presión de la cadena de valor puede afectarle. En este caso, el consultor puede ayudar a cartografiar las emisiones, las prácticas laborales, las políticas y los riesgos de contratación.

Otro consultor puede prestar apoyo a una empresa multinacional que se esté preparando para presentar informes ESRS. El proyecto puede incluir doble materialidad, análisis de carencias, aportaciones de las partes interesadas, actualización de políticas y diseño de KPI.

Un tercer consultor puede ayudar a una empresa a alinear su historia de sostenibilidad con la Taxonomía de la UE o las Normas GRI. Este trabajo ayuda a la empresa a comunicar sus avances con más estructura y menos riesgo de lavado verde.

Estos ejemplos demuestran una verdad. La normativa no sólo genera trabajo de cumplimiento. Crean la necesidad de mejorar la estrategia, los sistemas y las decisiones.

Preguntas frecuentes

¿Qué son las normas de sostenibilidad en términos sencillos?

Las normativas sobre sostenibilidad son normas que obligan a las empresas a revelar o gestionar cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza. Pueden abarcar emisiones climáticas, derechos humanos, cadenas de suministro, biodiversidad, gobernanza, gestión de riesgos e impactos financieros.

¿Cuánto tiempo se tarda en aprender la normativa sobre sostenibilidad?

La mayoría de los profesionales pueden construir una base sólida en pocas semanas. Sin embargo, la competencia práctica lleva más tiempo. Los asesores necesitan estudios de casos, ejemplos de informes, escenarios de clientes y herramientas prácticas para aplicar las normas con confianza.

¿Vale la pena la consultoría de sostenibilidad en 2026?

Sí. La normativa, la presión de los inversores, las exigencias de la cadena de suministro y los riesgos climáticos siguen aumentando la demanda. Las empresas necesitan consultores capaces de simplificar normas complejas y convertirlas en planes de acción prácticos.

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